La vocación de ser doctora desde el rol como mujer [Entrevista]

on 08 Marzo 2017

Entrevista a la Dra. Liliana Guzmán, una mujer apasionada y sensible por su trabajo

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Porque ser mujer es un orgullo, y sabemos que cada rol que desempeñamos en la sociedad ha sido de gran valor, quisimos homenajear a todas las doctoras de Colombia que día a día y a través de los años han aportado a la medicina y han sabido cómo entregar parte de su vida a su profesión, que más que un trabajo es una vocación que ha sido gratificante tanto para el gremio como para cada una de estas mujeres.

Quisimos conocer un poco más de la doctora Liliana Guzmán, la coordinadora administrativa del Centro de Fertilidad, y saber cómo el rol de mujer aporta a este gran oficio.

Bogotana egresada de la universidad Nueva Granada. Especialista en Gerencia Hospitalaria de la Pontificia Universidad Javeriana. “La credibilidad y el profesionalismo no tienen diferencia de géneros”, así empezamos esta entrevista a un ser humano que ha entregado durante un año a las familias del Centro de Fertilidad, su conocimiento, y el acompañamiento profesional de todo un proceso, a estas familias que han tomado una de las decisiones más importantes de sus vidas, tener un hijo a pesar de las dificultades para concebirlo. Una mujer que como madre da todo lo que sabe y siente para ser doctora.

 

Centro de Fertilidad: ¿cómo inició su proceso profesional?

Dra. Liliana: inicié mi profesión como médico rural en Barranquilla, trabajando con el Ejército Nacional. Luego regresé a Bogotá donde me desempeñé como médico general durante un par de años y posteriormente realicé la especialización. A partir del año 2010 me he desempeñado en diferentes EPS e IPS en cargos administrativos como auditor de calidad, auditor de alto costo y finalmente llevo un año en el cargo de Coordinadora Administrativa del Centro de Fertilidad.

 

Centro de Fertilidad: ¿cómo ve el papel de la mujer, en la medicina, dentro de un gremio donde la mayoría son hombres?

Dra. Liliana: es un papel cada vez más importante, teniendo en cuenta que actualmente en las facultades de medicina el número de mujeres iguala, o incluso sobrepasa, el de hombres. De esta forma especialidades que eran exclusivas de hombres ya no lo son y las mujeres están tomando mayor protagonismo.

 

C.F.: el papel de la mujer en la sociedad ha sido difícil desde el punto de vista profesional, ¿cómo se vive en la medicina la credibilidad con los pacientes?, ellos ven en la mujer (doctora), una sensibilidad mayor?, ¿Es una ventaja o desventaja?

D.L: la credibilidad y profesionalismo no tienen diferencia entre géneros. Lo que nos diferencia a las mujeres si es un poco más de sensibilidad, somos más emocionales y nos ponemos en el lugar del otro con mayor facilidad.

Sin embargo, siguen existiendo barreras culturales y prejuicios sobre la mujer y sus capacidades, que es algo en lo que debemos mejorar como sociedad.

 

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C.F.: ¿hay una visión diferente en la medicina, por ser mujer?

 

D.L: sí, por nuestra manera de abordar la vida como mujeres, madres, como esposas, amigas. Sin decir que sea mejor o peor que la visión de un hombre.

 

C.F.: ¿por qué ser doctora en Colombia?

 

D.L: en Colombia y en cualquier parte del mundo, ser médico es definitivamente una vocación. En nuestro país a pesar del sistema de salud que tiene tantos vacíos y tantas inconformidades por parte de los usuarios; los buenos profesionales nos esmeramos por enaltecer nuestra profesión con nuestro trabajo ético, cálido, entrenándonos cada día más para ofrecer lo mejor a cada paciente y su familia. Así también construimos un mejor país.

C.F.: ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar en el Centro de Fertilidad?

 

D.L: enriquecedora en todo sentido; he crecido como profesional y como persona. He descubierto capacidades que no había explotado en mi y también he aprendido de los errores que en todo trabajo se cometen. Durante este año que llevo trabajando en la Clínica de Fertilidad, he conocido personas maravillosas que me recibieron muy bien y me apoyan día a día en mi labor.

También he fortalecido mis conocimientos médicos en temas de fertilidad, lo que ha sido de gran apoyo para los especialistas con los que trabajo y para los pacientes que nos visitan a diario.

 

C.F.: su papel es muy importante para cientos de familias que no pueden tener hijos, ¿cómo es esa relación con los pacientes?

D.L: somos un grupo interdisciplinario que entiende las situaciones y sentimientos por los que pasa cada pareja o mujer soltera que se acercan a nuestro Centro de Fertilidad. Los atendemos, no solo con profesionalismo y alta tecnología, sino que les damos un trato cálido, somos sensibles con sus problemas, les hacemos seguimiento para que se sientan acompañados en todo el proceso. Desde mi papel como administradora siempre estoy dispuesta a escucharlos, darles datos reales y tarifas de acuerdo a cada tratamiento, a resolver sus dudas, recibir sus consejos y si aplica, los ayudo para que logren acceder al Plan de Apoyo Social que tenemos en la Clínica.

 

C.F.: ¿hasta dónde se debe involucrar un doctor en el proceso de estas familias?

D.L: definitivamente en todo el proceso, de principio a fin. En el Centro de Fertilidad, acompañamos a las pacientes prácticamente desde que hacen su consulta virtual, agenda su cita telefónica y asisten a la consulta por primera vez. Se acompaña durante el tratamiento, si el resultado es positivo, se hace seguimiento durante el embarazo con llamadas, mails, nos envían fotos de sus ‘pancitas’ y fotos cuando nace el bebé. Si el resultado no es satisfactorio, se realiza igual acompañamiento y soporte emocional por parte de todo el equipo y de nuestra psiquiatra especialista en fertilidad.

 

 

C.F.: ¿por qué escogió trabajar en el Centro de Fertilidad?

D.L: porque representaba un reto para mi, porque quería mejorar mis conocimientos de fertilidad y porque quería aportar como médico, administrador y como mamá a este gran proyecto de la Clínica de la Mujer.

 

C.F.: sabemos que ser doctora es demandante, en cuanto al tiempo y compromiso, también la responsabilidad con cada paciente y sus expectativas. ¿Cómo lidiar con esto?

D.L: ante todo buena actitud, positivismo y priorizar actividades. No descuidar la parte personal ni familiar, se trata de buscar un equilibrio.

C.F.: a las mujeres que quieren ser doctoras, ¿qué mensaje les puede enviar?

 

D.L: a las que quieran ser doctoras y cualquier otra profesión u oficio. Que persigan sus sueños, alcancen sus metas y entreguen lo mejor de cada una para lograrlo. Que no les de miedo lograr sus objetivos por difíciles que parezcan.

 

 

C.F.: ¿qué es lo que más le gusta de su trabajo?

D.L: mi equipo de trabajo es único; somos muy unidos, nos apoyamos y aprendemos el uno del otro todo el tiempo. La satisfacción de los pacientes con nuestro trato cálido y profesionalismo es algo que me llena de felicidad también.

 

 

C.F.: ¿qué es lo que menos le gusta de su trabajo?

D.L: cuando debemos dar malas noticias, por ejemplo un tratamiento que no fue exitoso y la pareja no quedó en embarazo.

 

 

C.F.: ¿cómo es un día habitualmente en el Centro de Fertilidad para usted?

D.L: tengo varias funciones, como coordinadora debo manejar las agendas de los especialistas, tener al día los indicadores del Centro de Fertilidad, ofrecer información a los pacientes sobre tarifas, formas de pago, recomendaciones y resolver alguna duda que aún les quede después de la cita con el especialista. Debo verificar que los procedimientos médicos y asistenciales se lleven a cabo y todos los que desempeñan un papel en ellos lo cumplan a cabalidad. Asisto a comités y socializo temas de interés con mi equipo de trabajo.

 

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C.F.: ¿qué hace la Dra. Liliana cuando no está en la Clínica?

D.L: tengo un hijo de 2 años y medio, con el que comparto y disfruto el tiempo libre que me queda. Aparte de eso me gusta cuidarme como a toda mujer, intento tener espacios para relajarme, ir a salón de belleza, salir a comer , cine, etc.



El rol de la mujer le ha traído, sin duda, ventajas a la medicina desde tiempos inmemorables, y ha llenado de esencia esta vocación de ser doctora, de dar vida y calidez a quienes lo han necesitado. Por ende, y a pesar de las barreras y prejuicios sociales que vivimos actualmente, y que continúan reforzando mitos en cuanto al rol de la mujer se refiere, desde el gremio de la medicina, la salud y sin duda, desde la sociedad en general, sabemos del aporte y el valioso trabajo de estas mujeres y de su entrega y pasión. A todas, ¡gracias!, llenan de luz cada espacio, dan esperanza en cada diagnóstico, ven a través del paciente con profesionalismo y sensibilidad, y por supuesto, le han dado vida a cientos de familias que han puesto toda su esperanza en sus manos, las de ustedes, doctoras, madres, hijas, hermanas y profesionales de este país que tanto las necesita.


 

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